Por: Alejandro Meza

Los ataques burdos de los candidatos presidenciales, lanzados en bloque contra AMLO, solamente dejaron al desnudo la verdad de las encuestas, que todos ellos aseguraban que no estaban apegadas a la realidad. Esto ha sido una praxis común ejercida por la clase política mexicana, preocupada por descalificar al adversario más fuerte, en lugar de proponer programas de impacto social.

Quienes ostentan el poder buscan siempre aniquilar a quienes gozan de la aprobación de las mayorías, en la absurda pretensión de restarle puntos. Los miembros del SUEUM hemos vivido en carne propia este tipo de prácticas facciosas; bastaría recordar la última elección sindical, donde todas las planillas minoritarias participantes se fueron en contra de la planilla morada, que aglutina la mayoría aplastante de nuestro sindicato, en un acto similar al presenciado en el debate presidencial pasado.

Hace algunos años, Obrador, siendo jefe de gobierno del Distrito Federal, fue objeto de un desafuero, por haber construido un camino que facilita la llegada a un hospital público. Esta analogía se reitera de manera similar en nuestro gremio, cuando Eduardo Tena Flores es objeto de un desconocimiento de parte de la autoridad laboral, por su condición de jubilado; condición que no impide a nuestro dirigente ser representante de los trabajadores universitarios.

El ejercicio de la democracia en México es un asunto inconcluso, cuyas bases cimentadas en el pasado, impiden el desarrollo progresista, obstaculizando la transición a la pluralidad ideológica y al respeto de la voluntad del pueblo.

El actual Comité Ejecutivo que dirige los destinos del SUEUM, obtuvo en las urnas la esperada mayoría; resultado del grado de aceptación a quien encabeza la plataforma sindical, sumando más votos que todas las planillas contrincantes juntas; sin embargo, la Junta Local de Conciliación y Arbitraje, negó el otorgamiento de toma de nota durante 18 meses, obstaculizando con ello la vida sindical y las gestiones de los trabajadores agremiados. La única razón era quitar a Eduardo Tena de la jugada; asunto de competencia exclusiva de los afiliados al SUEUM.

Es evidente que la cargada ira siempre contra el puntero de las encuestas, el que ha logrado obtener la garantía de triunfo por medio de su popularidad y aceptación.

Eduardo Tena Flores ha construido una hegemonía en nuestro sindicato a base de resultados, experiencia y capacidad; pero sobre todo, a partir del principio de lealtad a la clase trabajadora nicolaita. Hoy tenemos un sindicato fuerte y podemos tener la certeza de que no seremos defraudados. Andrés Manuel y Eduardo Tena coinciden cuando dicen ¡No traiciono nunca!

¡Hasta la Victoria siempre! ¡Viva eternamente el SUEUM!